Metaanálisis con datos individuales de 1.050 pacientes con enfermedad coronaria sometidos a TAVI, combinando los estudios NOTION-3, ACTIVATION, TCW y FAITAVI. Se comparó la ICP (PCI) vs el tratamiento médico óptimo (OMT).
El punto final primario (MACE a 1 año: muerte, IAM, nueva revascularización o ictus) fue menor con ICP: 8,4% vs. 14,3% (HR 0,70; IC95% 0,49–1,00; p=0,049), principalmente por reducción en la necesidad de nuevas revascularizaciones. El beneficio fue más evidente cuando la ICP estuvo guiada por fisiología coronaria (FFR), mientras que la ICP guiada solo por angiografía mostró resultados similares al TMO.
Conclusión: en pacientes con estenosis aórtica severa y enfermedad coronaria sometidos a TAVI, una estrategia selectiva de ICP guiada por FFR podría ofrecer mejores resultados clínicos que el tratamiento médico aislado.
La importancia de este metaanálisis radica en que aborda una de las controversias más relevantes en cardiología estructural actual, que es si vale la pena revascularizar la enfermedad coronaria antes o durante el TAVI en pacientes con estenosis aórtica severa. Hasta ahora, la evidencia había sido contradictoria y los estudios aleatorizados individuales eran relativamente pequeños y negativos o neutrales. Este análisis con datos individuales de pacientes (IPD) reúne 1.050 pacientes de cuatro ensayos aleatorizados, aumentando significativamente el poder estadístico.
Análisis de los hallazgos. El metaanálisis demuestra una reducción de MACE a 1 año con ICP (HR 0,70; p=0,049). El beneficio estuvo impulsado principalmente por la menor necesidad de nuevas revascularizaciones, no por reducción de mortalidad o ictus. Sugiere que la clave no es “hacer PCI a todos”, sino una estrategia selectiva y guiada por fisiología (FFR). La PCI guiada solo por angiografía no mostró ventaja clara sobre el TMO.
El mensaje clínico probablemente sea que “no toda lesión coronaria en TAVI debe tratarse, pero las lesiones funcionalmente significativas sí podrían beneficiarse de una revascularización dirigida.” Esto es importante porque refuerza el uso de fisiología coronaria en TAVI, cuestiona la revascularización sistemática basada solo en angiografía y puede influir en futuras guías ESC/ACC/AHA sobre el manejo de la EAC en TAVI.

