Recientemente el Colegio Americano de Cardiología publicó sus guías para el manejo de la pericarditis, entidad que en ocasiones representa un reto diagnóstico y terapéutico, a continuación, se resaltan los 10 mensajes más importantes en cuanto a su evaluación por imágenes cardiacas.
1.- Ecocardiografía transtorácica como primera línea: es la modalidad inicial de elección para todos los casos sospechosos de pericarditis: permite evaluar rápidamente el derrame pericárdico, función cardíaca y signos de taponamiento o constricción.
2.- Uso de Ecocardiografía transesofágica en situaciones específicas: recomendable cuando la calidad de imagen transtorácica es pobre, especialmente en postoperatorios o en presencia de estructuras adyacentes que dificultan la evaluación.
3.- Resonancia magnética cardíaca (CRM) para caracterización titular avanzada: indicada cuando el diagnóstico no está claro con eco, en casos recurrentes, sospecha de miopericarditis o formas no inflamatorias. Permite evaluar grosor pericárdico, edema (T2-STIR), realce tardío de gadolinio (LGE) y grado de inflamación.
4.- Tomografía computarizada cardíaca para calcificaciones y planificación quirúrgica: no es de rutina en pericarditis aguda, pero es útil para detectar pericardio calcificado, evaluar grosor, distinguir causas alternativas (como síndrome aórtico agudo, embolia pulmonar o enfermedad coronaria), y en la planificación previa a pericardiectomía.
5.- Imágenes ajustadas al síndrome clínico: Aguda: ecocardiograma y si es necesario resonancia cardíaca. Recurrente/crónica: Resonancia para monitoreo de actividad inflamatoria; Tomografía si hay sospecha de cronificación con calcificación o para planificación quirúrgica.
6.- Evaluación en taponamiento pericárdico: el ecocardiograma transtorácico es primordial para diagnóstico urgente, cuantificación y guía de pericardiocentesis. Cuando hay dudas o derrame complejos (loculados postquirúrgicos), la tomografía ayuda con reconstrucciones multiplanares y análisis de densidad. La Resonancia se reserva para sospecha de neoplasias o inflamación asociada.
7.- Valor pronóstico y terapéutico de la Resonancia Cardíaca: detecta actividad inflamatoria (edema, LGE) que predice recurrencias. Permite guiar terapias antiinflamatorias y controlar la respuesta al tratamiento.
8.- Seguimiento con Resonancia y Tomografía: en pericarditis recurrente o persistente, realizar Resonancia y/o Tomografía cada 6-12 meses ayuda a guiar decisiones terapéuticas y valorar respuesta a tratamiento.
9.- Pericarditis constrictiva versus inflamatoria: papel de las imágenes: constrictiva activa: la Resonancia muestra inflamación; puede beneficiarse de tratamiento antiinflamatorio previo a la cirugía. Constrictiva crónica sin inflamación: indicada pericardiectomía radical, idealmente con guía por Tomografía para planificación, ya que la cirugía debe evitarse en presencia de inflamación activa.
10.- Centros de enfermedades pericárdicas: el manejo debe centralizarse en centros especializados, donde se combina experiencia clínica, imágenes estructuradas, acceso a terapias avanzadas y seguimiento para casos recurrentes o refractarios, con el fin de optimizar resultados.
Referencia:
Wang, T, Klein, A, Cremer, P. et al. 2025 Concise Clinical Guidance: An ACC Expert Consensus Statement on the Diagnosis and Management of Pericarditis: A Report of the American College of Cardiology Solution Set Oversight Committee. JACC. null2025, 0 (0).

