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En la reciente reunión de coordinadores de posgrados de cardiología de Venezuela, realizada en Aguirre (Estado Carabobo), los días 13, 14 y 15 de marzo de 2009, surgió durante la discusión sobre el perfil del cardiólogo venezolano, el planteamiento de la relación que debía existir entre el especialista y el personal de salud de los servicios de primer nivel de atención. Algunas de las intervenciones, recordaron la doctrina del Programa Cardiovascular iniciado a finales de la década del 50, reconociendo algunas de las bondades del mismo.
Vino a mi memoria el contenido de la carta que el Dr. Leopoldo García Maldonado, insigne médico, quien dejó una huella indeleble en la Salud Pública Venezolana; le envió al Dr. Bernardo Gómez, pionero de la cardiología en nuestro país, el 4 de diciembre de 1959, la cual me la entregó en original el Dr. Gonzalo Pieters Osío, el año 1976 cuando yo inicié mis actividades como cardiólogo y le planteaba mis inquietudes sobre el desarrollo del programa cardiovascular en el Estado Lara...