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El diseño experimental de los estudios prospectivos sobre el tratamiento de la hipertensión arterial esencial, ha ignorado un aspecto fundamental de la fisiopatología del paciente hipertenso: Los pacientes hipertensos no son homogéneos, en lo que respecta a los mecanismos responsables del aumento de la presión arterial. La adaptación cardiovascular a la hipertensión arterial es anatómica y funcionalmente heterogénea. Investigaciones clínicas recientes indican que, esta heterogeneidad, puede ser minimizada con el uso de la eco-cardiografía. El análisis de los perfiles hemodinámicos y neurohormonales de los pacientes hipertensos permite distinguir la presencia de denominadores comunes: La hipertrofia ventricular concéntrica y la hipertrofia ventricular excéntrica representan los extremos opuestos de adaptación del corazón a la hipertensión arterial. El primero se caracteriza por tener una forma geométrica elíptica, con un perfil hemodinámico de gasto cardíaco normal y resistencias vasculares periféricas elevadas. Los niveles plasmáticos de renina y de los péptidos natriuréticos están elevados. La hipertrofia excéntrica muestra una tendencia a la esfericidad. El gasto cardíaco se encuentra aumentado y las resistencias vasculares periféricas están disminuidas. Los niveles de renina plasmática son menores y la actividad del sistema nervioso simpático está incrementada.
Las respuestas terapéuticas son igualmente contrarias. La hipertrofia ventricular concéntrica revierte con antagonistas de la angiotensina II, mientras que la hipertrofia excéntrica es refractaria al atenolol y a los antagonistas de la angiotensina II. Estos hallazgos nos permiten plantear la siguiente pregunta: ¿El patrón de hipertrofia ventricular izquierda debería tomarse
en cuenta para la selección del tratamiento del paciente con hipertensión arterial esencial?
Palabras clave: Hipertensión arterial esencial, geometría ventricular izquierda, activación neurohormonal.