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Actualmente existen más de mil millones de adultos con sobrepeso y aproximadamente 300 millones de ellos tienen obesidad. La obesidad se asocia como un factor de riesgo independiente y modificable para la hipertensión, dislipidemia,
diabetes mellitus tipo 2, infarto al miocardio y enfermedad cerebrovascular. En 1995, la Organización Mundial de la Salud, definió obesidad como el exceso de tejido adiposo con un IMC ≥30 kg/m2 y sobrepeso con un IMC ≥25 kg/m2. Varios
estudios han descrito que el IMC presenta limitaciones para diagnosticar obesidad, ya que no distingue entre tejido adiposo
y masa muscular. Obesidad central se define como acumulación de tejido adiposo abdominal y es el tejido metabolicamente
activo causante de la resistencia a la insulina y dislipidemia.
Recientemente ha emergido un nuevo concepto denominado obesidad con peso normal, el cual se define en individuos con un IMC normal (18,5-24,9 kg/m2) y porcentaje de grasa corporal aumentado (>23,1 % en hombres; >33,3.% en mujeres), con riesgos significativos para enfermedad cardiovascular. El realizar el diagnóstico por un médico, podría llevar al individuo
a intentar perder peso, por lo que se han desarrollado métodos relativamente simples, con uso en la práctica clínica, como
DEXA, bioimpedancia de múltiple frecuencia y pletismografía con desplazamiento de aire. El IMC es uno de los métodos
más usados para el diagnóstico de la obesidad, pero con la introducción de estos nuevos métodos, el manejo de los individuos con obesidad o sobrepeso podría ser más adecuado y así contribuir a parar la creciente epidemia global de obesidad.
Palabras clave: Obesidad, índice de masa corporal, obesidad central.