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| 07. d’ Empaire G (308-314).pdf | Descargar |
La medicina, a lo largo de su historia milenaria ha tenido como uno de sus fines principales, ayudar al enfermo. Este noble objetivo, no ha cambiado en el tiempo. Aparece en el libro “Epidemias I”,
escrito entre los años 475 y 466 a.c. (1) en el aforismo, atribuido a Hipócrates: “Hay que describir lo pasado, diagnosticar el presente, predecir el futuro; practicar estos actos.
En cuanto a las enfermedades acostumbrarse a dos cosas ayudar o al menos no hacer daño.”
Lo primero es ayudar, por lo que el conocido precepto “Primun non nocere”, estaría incompleto, el enunciado realmente dice: “ayudar o al menos no hacer daño”. Esta misma intención se repite en diversos códigos y tratados de la ética médica, entre ellas encontramos este mismo precepto 2 470 años después, en el artículo 4 de la Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos (2), aprobada por unanimidad por la Unesco en el año 2005. Uno de los documentos más importantes de la Bioética mundial.