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| 07. Juárez J (56-61).pdf | Descargar |
La pandemia de COVID-19 mantiene al mundo en emergencia sanitaria, maximizando el nivel de respuesta para evitar la
transmisión de la enfermedad. Se ha demostrado que el sistema renina angiotensina aldosterona (SRAA), especialmente la
enzima convertidora de angiotensina 2 (ECA2), molécula con amplia distribución en diferentes tejidos, desempeña un papel protagónico en la entrada del SARS-CoV-2 a la célula. Una vez dentro del huésped, tiene afinidad por el neumocito tipo II, aunque también con distribución sistémica, ocasionando graves manifestaciones clínicas. En múltiples estudios descriptivos que incluyen cohortes de pacientes contagiados con el SARS-CoV-2 en China, se ha informado que los pacientes con edad avanzada, portadores de comorbilidades crónicas como hipertensión arterial, enfermedad arterial coronaria y diabetes mellitus desarrollan mayores complicaciones y presentan mayor tasa de mortalidad. Basado en modelos animales, se conoce que los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA) y los antagonistas de los receptores de angiotensina II (ARA II), aumentan la expresión de la ECA2 a nivel tisular. Sin embargo, esta afirmación es controversial. De acuerdo a estas premisas, algunos autores sugirieron la suspensión de estos fármacos en este grupo de pacientes. No obstante, ante el escenario clínico actual, donde aún faltan muchas dudas por esclarecer, como institución nos unimos a las recomendaciones emitidas por algunas sociedades científicas vinculadas al ámbito cardiovascular sobre la no suspensión ni sustitución de los IECA o ARAII durante la pandemia, considerando que su suspensión podría ser perjudicial, particularmente en pacientes con alto riesgo de eventos cardiovasculares...