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RESUMEN
Desde el inicio de la pandemia por SARS-CoV-2 se han publicado estudios para establecer los factores predisponentes
para el contagio, la evolución, severidad y mortalidad de la enfermedad. Entre ellos se insistió desde su inicio en la
posibilidad de que la hipertensión arterial fuese un factor predisponente para el contagio y sobre todo para la evolución
de la misma. Se desarrollaron múltiples estudios en este sentido.
Los primeros de ellos señalaban que la hipertensión arterial representaba un factor predisponente para la mala evolución
de los pacientes. Sin embargo, hasta el momento actual no ha quedado establecido si la presencia de hipertensión constituye un factor de riesgo independiente para el contagio o la evolución de la enfermedad, y se ha considerado que más bien estas tienen que ver con otras comorbilidades asociadas, diabetes mellitus, enfermedad respiratoria u otras, o condiciones como la obesidad o vinculada a la edad avanzada. Por otra parte, se ha planteado la posibilidad de que el tratamiento con inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina o los bloqueadores de sus receptores, podrían tener un efecto negativo, en vista de la interacción conocida entre el virus y la enzima ECA2, y la posibilidad de que la expresión del ECA2, favorecida por estas drogas, pudiera contribuir a provocar efectos deletéreos.
Las investigaciones realizadas hasta ahora no muestran que el uso de estas drogas tenga un efecto negativo en la evolución de los pacientes, sino que, por el contrario, el mantenimiento de este tratamiento, y con otros antihipertensivos en uso, pueden contribuir a una mejor evolución, en vista de lograrse con ellos un mejor control de la hipertensión arterial de los pacientes hipertensos afectados por el virus