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Publicaciones científicas documentan que la nutrición enteral debe considerarse la primera ruta de elección en nutrición, ya
que reduce complicaciones infecciosas y estancia hospitalaria en pacientes críticamente enfermos. Sin embargo, no es
clara la seguridad de su uso en situaciones de compromiso hemodinámico o bajo flujo visceral. Los pacientes de cirugía
cardíaca presentan alteraciones en la perfusión de los tejidos, condicionando estados de hipoperfusión y bajo flujo esplácnico, que podrían desencadenar disfunción gastrointestinal posoperatoria. Considerando todas las complicaciones del estado de bajo flujo, cabe preguntarse si el soporte nutricional enteral incrementaría tales complicaciones o por el contrario, aumentaría el flujo sanguíneo protegiendo la mucosa intestinal.
Diversos estudios sugieren que la nutrición enteral temprana es tolerada con una respuesta hemodinámicamente intacta
en pacientes que requirieron soporte inotrópico después de la cirugía cardiovascular. La misma, después de períodos de hipotensión, podría reducir la permeabilidad intestinal, respuesta al stress, sepsis, o tendencia a falla multiorgánica. En
tiempos de amplia disponibilidad de fórmulas especializadas, evaluando la respuesta fisiológica de los nutrientes en el
intestino pobremente perfundido, podemos inferir sobre la óptima formulación para una administración de nutrición enteral segura y eficaz. Futuras investigaciones son necesarias para dilucidar la respuesta fisiológica de diversos nutrientes dentro del intestino pobremente perfundido y durante hipoxia para optimizar el soporte metabólico nutricional sin incrementar el riesgo de isquemia intestinal.
Palabras clave: nutrición, cirugía cardiovascular, hipoperfusión esplácnica, flujo mucosal, bypass cardiopulmonar